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sábado, 29 de marzo de 2014

Una de bordados a máquina

Lo primero que quiero es pediros disculpas por la mala calidad de las siguientes fotos que algunas de ellas dejan bastante que desear, pero quería enseñaros varios de mis primeros bordados a máquina, también debo decir que se notan en algunos de ellos unos fallitos que hoy no cometería, pero que cuando los hice aun iba con "la L". Estas sábanas las hice antes de casarme, para mi ajuar, como se decía, por aquél entoces tendría yo 14 ó 15 añitos, ppseee hace ná...












Estas tres y alguna más que andará por ahí, se las hice a mis niñas; estas sabanitas si que me encanta hacerlas, además de lo bonitas que quedan es la ilusión con la que se hacen por la llegada de una nueva personita.







Y por último este pañito que yo uso de cubre bandejas; está bordado en punto de cruz, pero a máquina. Hoy en día no creo que mi vista me permitiese hacer algo así porque hay que forzar mucho los ojos para que la aguja de la máquina caiga es su sitio. También tengo hecha así una mantelería, pero que no ha pasado por la sesión de fotografía y que no sé si debe hacerlo, porque la pobre ya lleva unas pocas comidas encima. Creo que para las que no sabíais que se puede hacer punto de cruz a máquina vale esta muestra.


¡¡Que tiempos...!!

Y por último quiero dar las gracias a Nuur.  Hace unos días celebró un sorteo  y yo fui la afortunada. Ya he recibido estas tres pulseras tan monas realizadas por ella. Si queréis ver todas las cositas que hace no tenéis más que pasar por su blog



 Mucha sgracias por vuestros comentarios


miércoles, 12 de marzo de 2014

Tutorial perrito toalla

Hoy os quiero enseñar este perrito tan salao que encontré en la red, y que al ser tan sencillito de hacer, os lo quiero mostrar por si os animáis a tener uno en vuestro baño.




Utilizaremos una toallita pequeña y la vamos enrollando por los dos lados hasta juntarse en el centro, si le quereis más grande, por supuesto que se puede hacer de cualquier tamaño, pero en mi opinión para un baño es mejor esta pequeña.









Una vez enrollada, doblamos por la mitad y sujetamos con una goma o cordel a unos cuatro dedos de los bordes







Por la parte doblada sacamos un pellizco para darle la forma del morrito y tambien lo sujetamos con goma o cordel.






Recortamos en fieltro del color que nos guste un rectángulo de unos 18cm. x 5 ó 6 cm. más o menos y le damos la forma de las orejitas a ojo, no hace falta ni patrón. También cortamos un pequeño circulo o corazón para la  trufita del perro



 Le colocamos las orejitas en su sitio, le pegamos unos ojos y la trufa;  yo lo he pegado con cinta adesiva de doble cara, o celofán enrollado del revés, porque si lo pegamos con silicona o pegamento, ya no podremos utilizar la toalla sin en algún momento decidimos deshacer el can








Y ya tenemos nuestro perrito toalla que podremos poner en cualquier rincón de nuestro baño.



 Besos a todas y gracias por vuestros comentarios


domingo, 9 de marzo de 2014

Regalitos para el 80 cumpleaños de mi madre

El jueves día 6, ha sido el 80 cumpleaños de mi madre, 80 años llenos de alegrías y tristezas, pero lo más importante, con una familia muy  unida y que, aunque no nos veamos todo lo que queramos y que cada uno tenemos nuestros problemas, sabemos que nos tenemos para arrimar el hombreo siempre que podamos.
 Ha querido celebrarlo con todos (que ya es difícil poder juntarnos) y se ha conseguido, no faltamos ni uno; nos invitó a una cena en la que pasamos una velada muy agradable. Estos son los detalles que yo hice para la ocasión y que le han gustado mucho.

Hace unos días, Maricu nos puso un enlace en facebook de una cestita que vió en el blog de http://lasourcedangele.canalblog.com/  y me dió  una idea para regalar a mi madre.  Yo hice mi propia versión: en la cara principal  le bordé en punto de tallo "chuches", que es para lo que va a servir, para cuando vayamos todos y, en especial, el peque de la familia sepa a donde dirigirse, tambien le he puesto una puntilla y unos caramelos que me han parecido de lo más adecuado.






En esta otra cara he utilizado un trozo de puntilla que tenía por casa y que ella misma había hecho, y un lazo de organza rosa.





Esta otra cara más sencilla, pero no menos vistosa, he puesto una aplicación de un corazón con la misma tela que en el interior, y que por cierto, compré en Creativa Madrid,  aún no la había utilizado porque la quería para algo especial, ¿y que puede ser más especial que un regalo para una madre?.






Y en la última cara realicé este  pinkwork con varios tonos de rosa.



También hice con las mismas telas, este portadocumentos, que seguro le será muy práctico. Como véis está acolchado a máquina, de la manera más sencilla eso sí, porque ese no es mi fuerte, quizá algún día me meta en ese barrizal, pero de momento me conformo con esto.






Y por último esta funda para el móvil, a juego tambien y en el que bordé unas florecillas de las que he aprendido en el sal que estoy haciendo de  Mon Cahier de Broderie.





Y aquí todo listo para envolver, papel de celofan, un buen lazo, y listo para su entrega.






Y aquí la reina de la fiesta, felíz y emocionada. Mi padre siempre le regalaba una rosa, como él ya no está con nosotros, cogió el relevo mi hermano mayor y se la entregó en su nombre.






Y ahora...¡¡a por los 90!!


martes, 4 de marzo de 2014

Funda para agenda, botella y sonajero.

Hace  poco más de un mes, mi cuñada vio la funda de libreta que me hice con mi nombre bordado y me dijo que quería una con sus iniciales; como ya faltaba poco para su cumple esperé y se la he regalado para este día. He utilizado una tela de tapicería que imita la piel de un tigre, un poco de arpillera para el canto, lino donde he bordado sus iniciales y un par de florecillas, unas puntillas y  picunela como marca páginas, y como cierre un botón , cuerda y unas bolitas de madera; la verdad que ha tenido éxito y ya me ha salido un par de encarguitos.






 También tenía esta botella por ahí guardada que no sabía que hacer con ella, me daba pena tirarla, y al final la he convertido en un cachito de playa, con su arena y sus conchitas, una tira de arpillera, puntilla y cuerda; al menos así,  se ha salvado de ir a la basura.





Como mi madre es una maestra con el punto, siempre que he necesitado algo no he tenido más que pedírselo, por lo que no me he molestado en aprender, y ya se que es muy fácil, pero siempre me he tirado a otras labores, quizá por eso, porque tengo quien me lo hace; tan solo hice un jersecito cuando iba a nacer mi hija, dirigido por ella, y pocas cosas más, así es que no miréis muy fijamente este sonajero que hice para una niña, pero que al final la niña creció y aún no la conozco...y ahí  lo tengo guardado esperando al siguiente que venga. Los colores no han salido muy bien, parece azul, pero son unas blancas y otras malvas.




Y ahora, sigo con lo que tengo entre manos. Besos a todas y gracias por vuestros comentarios.







domingo, 2 de marzo de 2014

¡¡ Cuatro premios!!

De cuatro en cuatro ya  recibe Elena los premios!! ahí se ve el cariño que tan merecidamente le tenemos quienes la conocemos a esta gran amiga; ¿que no la conoces aún? pues para luego es tarde, pasate a saludarla que verás como repites.
 Y estos son los premios que Elena ha compartido con algunas blogueras y entre las que tengo el honor de encontrame, muchas gracias amiga mía.






Llevo mal eso de tener que decidirme por unos blogs en concreto, porque todos me gustan y además lleva mucho tiempo, algo de lo que escaseo  últimamente, por tanto aquí los dejo para toda la que quiera llevárselo a su blog, yo estaré encantada.

domingo, 16 de febrero de 2014

Valisette y alfiletero

Ayer fue el cumpleaños del novio de mi hija y quise obsequiarle con alguna cosa hecha por mí, ya que él es una persona que sabe valorar y agradece mucho las cosas artesanales, que no todo el mundo sabe apreciar estos trabajos. Lo difícil fue pensar que hacer, porque si a veces resulta complicado pensar en algo para una chica, mucho más resulta cuando es para un chico; pero pensando en el viaje que van a hacer en breve, se me ocurrió que una valisette le vendría bien para las cosas de aseo, y esta es la que he hecho.






Estoy contenta porque estos últimos días me ha cundido bastante; esto es lo que os puedo enseñar pero no lo único que he hecho.
 Este es el alfiletero diseño de Natalie Bird que nos ha encandilado a muchas de nosotras, como a Loly y a mí, lo empezamos juntas y luego ya lo seguimos cada una por nuestra cuenta para poder seguir con otras cosas. Es muy entretenido de hacer al tener cada una de sus caras de una técnica, en este caso, tres de ellas son fieles al diseño de Natalie, y en la cuarta he optado por un redwork, una máquina de coser que me pareció muy apropiada.







Pues ya hay dos cositas menos en tareas pendientes, vamos por la siguiente.
Felíz semana



miércoles, 12 de febrero de 2014

Manualidades perdidas




 Esta mañana ojeando Facebook, he leído esta historia que publica Portaldelabores.com; me ha gustado mucho porque me siento muy identificada con ella, y seguro que a alguna de vosotras le pasa lo mismo,¿ quien no tiene una madre, abuela, tía... que hace alguna labor, o un potaje, o unas rosquillas, que le salen como a nadie, y que cuando queremos un jersey (por ejemplo) no tenemos más que pedírselo?; pensamos que van a estar a nuestro lado eternamente, pero ... no es así, un día con o sin aviso se van de nuestro lado y se llevan sus labores y sus recetas. Quizá deberíamos pasar unos ratos con ellas y aprender todas esas cosas, seguro que estarán encantadas de ser nuestras profesoras.







 En mi país, Italia, el invierno hasta enero ha sido especialmente cálido. En el campo, la escarcha suele hacer su aparición a principios de octubre. Pero a finales de noviembre, aún recogíamos los calabacines, y los girasoles estivales estaban a punto de florecer otra vez. La estufa estuvo apagada hasta principios de diciembre y mi habitación se mantuvo (sin calefacción) a 20º C todo el otoño. 
¿Un año fuera de lo común, o deberíamos ir preparándonos para un futuro tropical? ¡Quién sabe! El mundo cambia a un ritmo vertiginoso y, en tal vértigo, es difícil ver nada con claridad. Entre tanto, mis jerséis aún siguen guardados en fundas de plástico, en el armario del sótano. A veces, abro las puertas y suspiro. Los echo de menos; echo de menos el frío, aquella época en la que las estaciones se sucedían en toda su diversidad. Mis suéteres no son prendas cualesquiera. La mayoría están hechos a mano y cada uno tiene su historia. Mi abuela hacía punto, y mi madre era una auténtica campeona. Siempre que yo cumplía una cifra redonda (los 30, los 40, los 50), me hacía un jersey cada vez más elaborado y sorprendente. ¡Cuánto lamento que no me enseñara el arte de la costura! 
Siempre pensé que ya lo aprendería, que habría tiempo, ya que vengo de una familia particularmente longeva. No obstante, con solo 70 años, mi madre enfermó de gravedad. Cuando ya no podía moverse de la cama, compré agujas y lana, y me senté a su lado para que me guiase: un punto del derecho y otro del revés, uno del derecho y otro del revés... Por desgracia, la enfermedad se la llevó antes de que yo pudiese alcanzar la conflictiva frontera de las mangas. En este mundo, en el que todo viene producido en serie, donde todo es intercambiable y el único valor reconocido es el del dinero, ¿qué importancia puede tener lo que se trabaja humildemente con las manos? 
Estoy convencida de que, en tiempos de crisis y agitación, hacer cosas con las manos, poniendo en juego nuestra creatividad, es una forma de resistencia. Plantamos cara a la uniformización, al aplastamiento; nos rebelamos contra el consumismo que nos consume y luego nos tira a la basura. Aprender manualidades, y enseñarlas a nuestros hijos, es una manera de devolver al centro de nuestros días la innegable singularidad de la persona y la importancia de la memoria. Empleamos nuestro tiempo, paciencia y habilidad en transmitir un regalo; un regalo que será algo único, pues seguirá hablando de nosotros, de nuestra relación, incluso cuando ya no estemos aquí. 
Cuando me pongo uno de los jerséis de mi madre, es como si ella aún estuviera conmigo. ¿Acaso podría decir lo mismo si, en lugar de haber invertido largas tardes en hacer punto, me lo hubiera comprado en un centro comercial, tras escogerlo entre miles de prendas desparramadas por el mostrador?